Alvin Toffler y algunas palabras sobre la educación

Alvin Toffler es un escritor y activista estadounidense, doctorado en Letras, Leyes y Ciencia. Se lo llama futurista (aunque esta denominación se refiere a los seguidores del Futurismo, vanguardia de principios del siglo XX) o futurólogo debido a su preocupación por las consecuencias de las nuevas tecnologías en la vida del ser humano.

Pese a que en ocasiones Toffler presenta una fe exacerbada en las nuevas tecnologías, me parece que la mayor parte de sus opiniones son un gran aporte al nuevo mundo que debemos empezar a forjar. Relacionado con esto último, creo que sus palabras sobre la educación deben ser tomadas en cuenta. Les dejo un vídeo que recopila algunas intervenciones:

Personalmente, estoy en contra de las escuelas o al menos de su diseño mayoritario (niños sentados en un salón escuchando la verdad en boca del profesor, con horarios fijos, uniformes, etc). Pienso que ese modelo atenta contra la individualidad y contra la creatividad. Y, como bien señala Toffler, si vemos esto desde una perspectiva utilitarista, resulta que el modelo escolar actual tampoco está siendo útil para la nueva economía. Los empleos de hoy en día requieren a personas que puedan innovar y adaptarse a nuevos ambientes, mientras que en los colegios se enseña todo lo contrario: a repetir ideas de otros y a acostumbrarse a un mismo ambiente cerrado y predecible.

En la última parte del vídeo, Toffler habla sobre la capacidad de los niños para aprender por su cuenta y enseñar a los adultos. El sistema escolar no contempla nada de esto, pues es unidireccional: los adultos enseñan y los niños aprenden. Tampoco contempla que los niños puedan aprender por su cuenta ni se les permite estudiar lo que ellos quieran estudiar, siendo que hoy en día existen campos de estudio para casi todo (como será, que incluso hay estudios sobre los efectos de mascar chicle en el salón de clases).

Considerando la reciente reforma a la educación en Chile, me parece que se ha pasado por alto lo más importante: esto es, que todo el sistema escolar estuvo diseñado en otra época y es preciso cambiarlo por completo para que se adapte a las nuevas necesidades.

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3 comentarios en “Alvin Toffler y algunas palabras sobre la educación

  1. >Aunque menos concisas, aquí hay algunas interesantes reflexiones de Ken Robinson sobre el mismo tema: http://www.youtube.com/watch?v=ZFqMA48wAlw. Me llama la atención que ni Toffler ni Robinson aborden de modo directo el tema del poder involucrado en este sistema de "producción en serie" o "comida rápida" que se aplica a la educación. Si viviéramos en una sociedad donde el talento y la creatividad fueran justamente valoradas y recompensadas, estaría más convencido de la necesidad de una revolución educativa. Pero no es así, y suena casi como una crueldad incentivar en los niños valores que luego serán aplastados por sus condiciones sociales. En el fondo, la máquina educativa depende en gran parte de la necesidad de todo el sistema socioeconómico por contar con engranajes que no piensen mucho y ni siquiera se imaginen algo diferente. Y, entre medio, inevitablemente saldrán algunas piezas defectuosas o especiales que se harán cargo de todas esas otras cosas medio inútiles como el arte, la cultura o las ciencias puras. Pero en un país moderno prácticamente nada podría funcionar —ni buses ni bancos ni tiendas— si toda la gente o la mayoría de ella fuera creativa, original y soñadora.

  2. >Si bien tienes razón, creo que la crítica al sistema educativo también debiera suponer una revisión al sistema en que vivimos. Al fin y al cabo, este sistema tiene engranajes que sólo se sustentan a sí mismos y que no son necesarios en absoluto (desde la bolsa de valores hasta gran parte de la tecnología). Considerando los problemas que acarrean estos engranajes, ¿no sería mejor modificarlos o extirparlos? ¿Recuerdas una cita de Parque Jurásico sobre el progreso? Vuelvo a citarla, por si acaso:"La cantidad de horas que las mujeres le dedican al cuidado del hogar no ha cambiado desde 1930, a pesar de todos los progresos. Todas las aspiradoras, lavadoras-secadoras, trituradoras de basura, eliminadoras de desperdicios, telas que se lavan y se usan sin planchado… ¿Por qué limpiar la casa requiere tanto tiempo, todavía, como en 1930? Porque no ha habido progreso ninguno. No verdadero progreso. Treinta mil años atrás, cuando los hombres estaban haciendo pinturas rupestres en Lascaux, trabajaban veinte horas semanales para abastecerse de alimento, refugio y vestido. El resto del tiempo podían jugar, o dormir, o hacer lo que quisieran. Y vivían en un mundo natural, con aire puro, agua pura, hermosos árboles y ocasos. Piense en eso: veinte horas por semana. Hace treinta mil años. Hemos tenido cuatrocientos años de ciencia moderna y, en este momento, deberíamos saber para qué sirve y para qué no. Es hora de cambiar."Me parece que justo es ese el problema de nuestra sociedad actual: creemos que con el sistema predominante las cosas están mejor. Algunos aspectos respaldan tal tesis: vivimos más, en apariencia hay menos pobreza, tal vez menos violencia. Pero poca gente se da cuenta que detrás hay un alto costo: ya no vivimos. Nuestro período de vida se ha extendido, pero no experimentamos realmente lo que es vivir. Tenemos que estudiar durante muchos años, trabajar otros tantos y recién cuando tenemos algo de tiempo para ahorrar podemos comenzar a vivir un poco. Claro, en un país moderno las cosas no funcionarían si todos fueran creativos, originales y soñadores. Pero, ¿necesitamos un país moderno? Tal vez sea momento de cuestionarse realmente si este el sistema que necesitamos.(Pero claro, creo que Toffler y Robinson pasaron por alto esta reflexión, al menos hasta donde sé).Saludos.PS: Me alegro que hayas leído a Crichton. Ya te comentaré algo al respecto.

  3. >Estamos muy de acuerdo. Mi comentario apuntaba a que propugnar este tipo de revolución educativa, mientras se sigue en el mismo sistema socioeconómico y cultural, puede resultar ilógico y hasta cruel. Alguien podría argumentar que es primero necesario revolucionar la educación para que luego se produzcan los cambios de la sociedad, pero la causalidad de ese proceso me suscita muchas dudas, empezando por el hecho de que no toda nuestra formación la obtenemos del sistema educativo, sino también de la familia, los medios y todo el resto de nuestro entorno. En otras palabras, puedes poner a alguien en el mejor, más liberal y humanitario sistema educativo del mundo, pero, si lo rodea una sociedad metalizada y consumista, es muy probable que los valores o antivalores que lo rodean contrarrestarán la educación dada o la persona adquirirá los valores en que se basa el sistema educativo, pero ellos no le servirán para funcionar en su sociedad. La reflexión de Crichton, aunque entiendo que se ofrece como un llamado al cambio, es ciertamente deprimente. Estoy seguro de que hay algunas personas (¿artistas? ¿anacoretas?) cuyas vidas no están hoy tan alejadas de ese ideal paleolítico. (En realidad, si exceptuamos el aire y el agua pura, hay varios años de mi vida que han sido así de relajados y exentos de ambición). Pero comparar eso con cómo la mayoría de la gente vive, es a la vez indignante y desolador.

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