10 cosas que he aprendido de mi hija

“10 cosas que he aprendido de mi hijo es un carnaval de blogs cuyo propósito es hacernos reflexionar, compartir, reír, emocionarnos y facilitarnos una mirada en retrospectiva acerca de cuánto hemos aprendido desde que emprendimos el camino de la maternidad.”

El blog Amor Maternal propone este juego para que veamos en retrospectiva qué hemos aprendido de nuestros hijos porque, como señala el lema de la página, tener un hijo es la mejor escuela. Hace 9 meses y 17 días nació Samanta, mi hija. Desde entonces siento que he aprendido mucho más que toda una vida: no sólo aprendo sobre crianza y la conozco mejor, sino que siento que conozco mejor a todos quienes me rodean y a mí misma. Incluso veo el mundo bajo una nueva luz . Por lo mismo es difícil elegir sólo 10 cosas que he aprendido de mi hija, pero acá van:

1. Aprendí que dar de mamar puede ser gratificante y hasta placentero.

2. Aprendí a ser más empática: ahora si alguien tiene un carácter difícil o hace algo desagradable, me pregunto como habrá sido su infancia.

3. Aprendí a no seguir consejos sin investigar primero y a poner mis instintos en primer lugar.

4. Aprendí que no hay que tener mil armatostes raros para que un bebé se entretenga. ¡Cualquier cosa es un juguete para un bebé, incluso sus padres :P!

5. Aprendí a disfrutar cada uno de los momentos con ella al máximo.

6. Aprendí que el cliché de “no hay amor más fuerte que el de madre” es completamente cierto.

7. Aprendí que dormir con mi hija es lo más rico del mundo, sin importar lo que el resto diga al respecto.

8. Entendí porque mi madre se asusta tanto cada vez que corremos peligro, aún cuando este sea imaginario.

9. He aprendido que los únicos horarios los pone Samanta y que, mientras más tiempo paso con ella, más se adapta a nuestro estilo de vida.

10. ¡Aprendí que realmente disfruto ser madre!

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Un comentario en “10 cosas que he aprendido de mi hija

  1. >Qué pareja de preciosas. Me identifico con todas tus lecciones, exceptuando obviamente la primera, pero las que más me llegan son la 2 y la 3: uno creería que después de los veinte años ya no hay mucho que pueda sorprenderte con respecto a tus instintos o tu capacidad de empatizar, por lo que resulta transformador descubrir de repente pozos nuevos de ambas cosas. Aunque se trata de un viejo poema al que ahora sólo amononé un poco, estaba en parte pensando en tu entrada y en mi año de aprendizajes similares cuando posteé esto: http://marceloefuentes.wordpress.com/2011/04/02/nada-nada-me-agrada-mas.

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