Los reyes de la arena

85Título original: Sandkings
Autor: George R.R Martin
Año de publicación: 1979
Género: Ciencia ficción
Editorial: Ediciones B
Edición: 2007, publicado en Obras maestras: la mejor ciencia ficción del siglo XX

Simon Kress tiene una extraña afición por coleccionar seres vivos. Pero no de cualquier tipo: tienen que ser especies extrañas y violentas. Buscando nuevas criaturas Kress obtiene a los reyes de la arena, unos “insectos” con mente colmena capaces de idolatrar como un dios al dueño de turno. Los reyes de la arena también son capaces de armar sofisticadas guerras entre sí, con un formidable sentido del honor. Sin embargo, Kress no queda satisfecho con el desempeño de los seres y decide intervenir para intensificar dichas guerras.

Involucrarse en las guerras de las criaturas va contra toda recomendación hecha al momento de la compra y Kress no tarda en sufrir las consecuencias de su accionar.

En adelante, es posible que te encuentres con spoilers. Si no has leído este cuento y no deseas leer adelantos de la trama, no sigas leyendo.

Los reyes de la arena son criaturas serenas, cuyas guerras tienen un carácter ritual. Es por esto que las batallas no acontecen con frecuencia. Simon Kress, incapaz de entender este hecho, comienza a privarlos de alimento y a dar fiestas a sus amigos para que puedan observar las encarnizadas peleas. Entusiasmado, uno de sus amigos comienza a llevar distintos animales para luchar con los reyes y hacer apuestas sobre el ganador. Así, las criaturas cada vez se van poniendo más furiosas: pintan a su dios con sádicas miradas. Debido a un imprevisto, estas se liberan del terrario donde están encerradas y luego de una serie de eventos y muertes, Kress cae en manos de sus “mascotas”.

El cuento de George R.R Martin trata dos ideas principales: la primera, mostrar como el poder seduce y corrompe a los hombres. Y la segunda, plantea que cuando ejercemos ese poder sobre otros, tenemos que ser conscientes de las posibles consecuencias y hacernos responsables por lo que hemos “creado”. En esta entrada quisiera sólo centrarme en la segunda, ya que es una idea que llama mucho mi atención.

Simon Kress puede parecernos despiadado: detesta las criaturas tiernas, le encanta presenciar la violencia entre sus mascotas e incluso la provoca. La repulsión hacía tal personaje resulta obvia y, sin embargo, el protagonista de este cuento es sólo una exageración de nuestra sociedad y de nosotros mismos. ¿Quién no ha gozado con la desgracia ajena? Programas televisivos se hacen millonarios mostrando los problemas de otras personas y vídeos en Youtube sobre accidentes contienen comentarios graciosos y burlescos, aun tratándose de casos graves. Incluso en la vida diaria existe esta tendencia: las bromas pesadas y el bullying son habituales en colegios y universidades. ¿Quién no ha culpado a sus hijos o hermanos por sus acciones, olvidando que muchas veces los provocamos o les causamos daños?

Si se analiza este tema a gran escala, una buena síntesis es la frase de Emma Goldman: “Cada sociedad tiene los delincuentes que se merece”. Simon Kress perturba a los reyes de arena hasta que estos, en lugar de idolatrarlo, lo odian y se rebelan en su contra. Socialmente muchos hacemos (o dejamos de hacer) cosas que permiten que la delincuencia no sólo se perpetúe, sino que se expanda. Sin embargo, tratamos de quitarnos la responsabilidad de encima mintiéndonos y afirmando que “es gente mala” o que “nada podemos hacer al respecto”.

Me parece importante que, al leer este tipo de cuentos (o al leer cualquier cosa, en realidad), seamos capaces de extraer algo más allá de lo literario. La mayoría de los autores, consciente o inconscientemente nos abren las puertas a reflexionar temáticas útiles para nuestra vida. George R.R Martin con Los reyes de la arena no es la excepción y me pareció bien sacar a relucir esta obra ahora, cuando en Chile existe una compleja situación política y social. Específicamente, el tan vilipendiado vandalismo. Mucha gente se empeña en buscar a los culpables, pero no examinan la propia sociedad en qué vivimos: esperan que los jóvenes reaccionen de manera pacífica, sin considerar que somos una nación con fuerzas armadas, con altas tasas de maltrato infantil y en donde los problemas siempre se quieren resolver con mano dura y más leyes.

Si la sociedad sigue funcionando como ahora (horarios laborales y escolares enfermizos, violencia como forma de control, carencia de diálogo, imponiendo moral y religiosidad, cobrando cada vez más a quién no tiene como pagar, incentivando el consumismo y un largo etcétera) tarde o temprano las personas se alzaran como enfurecidas criaturas, tal como los reyes de arena, sobre los que alguna vez fueron sus ídolos y figuras de autoridad. Lo más probable es que ya esté sucediendo.

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